Bien, queridos lectores...jeje...porque habrá alguien que me lea no??? jejeje...en fin... se que os he acostumbrado ha hacer sólo crónicas de carreras y no de un simple entreno pero la verdad que éste merece ser recogido aquí en el blog y estoy convencido de que Juan estará deacuerdo conmigo. Fue un entreno apetecido, sobretodo más por mi que por Juan que llevaba muchos menos días de descanso que yo desde nuestros últimos entrenos. Asumo la responsabilidad de haber insistido en salir a correr aun viendo un cielo negro y una lluvia fina que no aconsejaba tal decisión. Supongo que són locuras más propias de otra edad que de treintañeros pero la verdad que aun habiendo pasado los dos un severo costipado creo que ha valido la pena, si más no almenos para recordarlo siempre por su excepcionalidad.
Decidimos subir con el coche hasta las afueras de alella. Queríamos probar una ruta que ya habíamos hecho no hacía mucho tiempo pero en sentido descendente. Empezamos a correr y la lluvia fina pronto se convirtió en lluvia torrencial que hizo que aun provistos de gorras y chubasqueros en 15 minutos de ascensión constante ya estuvieramos completamente calados hasta los huesos y con una intensidad de lluvia creciente. Viendo el panorama y aplicando la famosa teoría de "de perdidos al río" nunca mejor dicho por los torrentes de agua que ivamos cruzando, decidimos continuar a fin de intentar llegar a los diez kilómetros y ya lo creo que lo logramos. Eso sí, el precio fue vivir momentos que yo almenos dudo que olvide en mi vida. Desde el mirador de alella y ya bajando por fin hacia abajo contemplamos un momento histórico con una caída descomunal de
agua que luego Juan por la noche pudo constatar en la crónica del tiempo del 3-24 que había alcanzado los 67 litros por metro cuadrado. Fue la máxima de toda Catalunya aquel día y cayó encimo nuestro....!! Ya bajando tuvimos adem
ás el premio extra de ver como 2 rayos impactaban muy cerca de nuestras cabezas, lo cual estimuló y de que manera nuestro ritmo del descenso. El frío y el diluvio universal nos acompañaron todo el descenso. Al final y después de algun problema logístico para reencontrarnos, pudimos resguardarnos en el coche. Justo en ese momento el cielo hizo un guiño y paró de llover. Os adjunto varias fotos de aquella tarde-noche inolvidable. Posamos en medio de la calle, en aquellos momentos auténtica riera de agua y barro. En la segunda foto podéis ver a Juan y el estado de la calle.
Decidimos subir con el coche hasta las afueras de alella. Queríamos probar una ruta que ya habíamos hecho no hacía mucho tiempo pero en sentido descendente. Empezamos a correr y la lluvia fina pronto se convirtió en lluvia torrencial que hizo que aun provistos de gorras y chubasqueros en 15 minutos de ascensión constante ya estuvieramos completamente calados hasta los huesos y con una intensidad de lluvia creciente. Viendo el panorama y aplicando la famosa teoría de "de perdidos al río" nunca mejor dicho por los torrentes de agua que ivamos cruzando, decidimos continuar a fin de intentar llegar a los diez kilómetros y ya lo creo que lo logramos. Eso sí, el precio fue vivir momentos que yo almenos dudo que olvide en mi vida. Desde el mirador de alella y ya bajando por fin hacia abajo contemplamos un momento histórico con una caída descomunal de
agua que luego Juan por la noche pudo constatar en la crónica del tiempo del 3-24 que había alcanzado los 67 litros por metro cuadrado. Fue la máxima de toda Catalunya aquel día y cayó encimo nuestro....!! Ya bajando tuvimos adem
ás el premio extra de ver como 2 rayos impactaban muy cerca de nuestras cabezas, lo cual estimuló y de que manera nuestro ritmo del descenso. El frío y el diluvio universal nos acompañaron todo el descenso. Al final y después de algun problema logístico para reencontrarnos, pudimos resguardarnos en el coche. Justo en ese momento el cielo hizo un guiño y paró de llover. Os adjunto varias fotos de aquella tarde-noche inolvidable. Posamos en medio de la calle, en aquellos momentos auténtica riera de agua y barro. En la segunda foto podéis ver a Juan y el estado de la calle.
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