Os deseaba en la crónica de mi última carrera (la San Silvestre de Barcelona allá por finales de diciembre de 2008) un feliz 2009. Ciertamente bastantes meses después puedo afirmar que en lo relativo al running el año está siendo de todo menos feliz. Una lesión me ha mantenido en el dique seco todo este tiempo, sin apenas poder entrenar en serio ni mucho menos competir en carreras.
No obstante y más allá de eso tantos meses después mi ánimo sigue intacto. Bien podría emular a Fray Luís de León cuando después de estar varios años apartado de la docencia por culpa de la Inquisición, al reaparecer en las aulas lo hizo como si nunca se hubiera ido, y abriendo el libro comenzó la lección con un "Decíamos ayer".
Creo recordar que os comentaba en aquella carrera que pagaría caro mis excesos y así fue. Las molestias en cadera y rodillas que me aparecieron en el primer entreno serio que hice unos cuantos días después de aquella carrera me hicieron tener que parar en seco. Recuerdo que aquel día, a media
dos del mes de enero, Juan y yo salimos a hacer un entreno largo, de estos de casi media maratón. Fue una idea desafortunada sobretodo porque aquel día estrenamos zapatillas nuevas, las Vomero 3. Os adjunto foto. Salimos de casa de Juan y empecé a notar molestias a la altura de Badalona, hasta entonces habíamos ido bien y a buen ritmo. Quise pensar que no era nada grave y seguí forzando aunque ya algo más preocupado. Al poco tiempo y ya después de haber dado la vuelta a la altura del parking de la estación de Renfe de Badalona al pasar por un tramo de arena de playa el dolor se hizo muy intenso tanto que vi que la única manera de dejar de sufrir era parar en seco. Me di cuenta rápido que aquello no era normal. Sólo podía avanzar caminando. Juan al verme así flipó como yo o más si cabe y se ofreció a ir a su casa y recogerme con su coche. Quedé con él que lo esperaría en Montgat y allí sentado en un muro fui contando los minutos absolutamente hundido por la incertidumbre de desconocer el alcance de mi lesión.
No sería la de aquel día la única decisión desafortunada, si bien es cierto que el estrenar las bambas sólo facilitó la lesión. Después de aquelló volví a equivocarme al decidir dar un parón en seco a todo tipo de entreno ya fuera en el gym, running, o natación. Estuve tres meses haciendo sauna y jacuzzi exclusivamente, a la vez que empezaba un viacrucis a través de la Seguridad Social. Me hice hacer radiografías y hasta una resonancia. Todo se alargó muchísimo. El trato del especialista en traumatología fue decepcionante. Todo lo que éste concluyó fue: "tienes una lumbalgia, no te voy a tratar por eso... si te duele, deja de correr, tienes una edad en la que ya se empiezan a notar las artrosis degenerativas"... Tras aquel palo, decidí buscarme la vida a través de fisioterapeutas. Gracias a la ayuda de uno que ya conocía de mi pueblo empezé a mejorar de verdad. Tuve sesiones de osteopatía incluidas. Tuve por fin una explicación múltiple a mis problemas: "desajuste en unas vértebras de la parte baja de la columna vertebral; salto de cadera de nacimiento provocado por un desafortunado forceps y un cartílago de rodilla de mala calidad". Enseguida me aconsejó volver a correr con cuidado y practicar mucha natación. Eso hice y gracias a ello las sensaciones fueron mejorando poco a poco. He vuelto a entrenar con Juan, con cabeza, sin forzar la máquina dejando cuatro o cinco días de descanso entre entreno y entreno. Al principio me pareció extraño volver a correr después de tantos meses pero poco a poco, entreno a entreno voy recuperando sensaciones. Cierto es que noto "un poso" en forma de molestias según el ritmo de zancada en la zona lumbar y de engache con las caderas y también en las rodillas que antes no tenía, pero he de asumir que mi lesión ha sido complicada y si bien puedo correr con normalidad posiblemente no vuelva a estar "inmaculado" en lo que a molestias del runner se refiere. Será cuestión de mentalizarse que a según que ritmos, la edad y los achaques me pasarán factura!!
Con prudencia nos decidimos a mediados de mayo a participar en la cursa d'El Corte Inglés en la cual vi que aun me quedaba mucho por mejorar. Recuerdo que salí con bastante miedo, sin querer forzar la máquina, siguiendo el ritmo que Juan marcaba. Pasado el estadi y ya en la bajada no pude seguirlo y vi como poco a poco lo perdía de vista. La falta de entreno específico y el haberme desgastado más de la cuenta en la subida seguramente tuvieron la culpa. El resto de la cursa y ya en solitario me dediqué a intentar disfrutar al máximo esta carrera popular por excelencia y completar el recorrido con un tiempo más que aceptable considerando el desierto del cual venía. He de decir que tuve suerte de la natación que ya por esas fechas empezé a practicar, sin duda, de no haber sido por ella aun hubiera perdido más tiempo en la meta. Ojo al dato Juan!! Aprovecho esta crónica para darte las gracias por estar siempre apoyándome y ser esa motivación extra tan necesaria para seguir con esto del running.
No obstante y más allá de eso tantos meses después mi ánimo sigue intacto. Bien podría emular a Fray Luís de León cuando después de estar varios años apartado de la docencia por culpa de la Inquisición, al reaparecer en las aulas lo hizo como si nunca se hubiera ido, y abriendo el libro comenzó la lección con un "Decíamos ayer".
Creo recordar que os comentaba en aquella carrera que pagaría caro mis excesos y así fue. Las molestias en cadera y rodillas que me aparecieron en el primer entreno serio que hice unos cuantos días después de aquella carrera me hicieron tener que parar en seco. Recuerdo que aquel día, a media
No sería la de aquel día la única decisión desafortunada, si bien es cierto que el estrenar las bambas sólo facilitó la lesión. Después de aquelló volví a equivocarme al decidir dar un parón en seco a todo tipo de entreno ya fuera en el gym, running, o natación. Estuve tres meses haciendo sauna y jacuzzi exclusivamente, a la vez que empezaba un viacrucis a través de la Seguridad Social. Me hice hacer radiografías y hasta una resonancia. Todo se alargó muchísimo. El trato del especialista en traumatología fue decepcionante. Todo lo que éste concluyó fue: "tienes una lumbalgia, no te voy a tratar por eso... si te duele, deja de correr, tienes una edad en la que ya se empiezan a notar las artrosis degenerativas"... Tras aquel palo, decidí buscarme la vida a través de fisioterapeutas. Gracias a la ayuda de uno que ya conocía de mi pueblo empezé a mejorar de verdad. Tuve sesiones de osteopatía incluidas. Tuve por fin una explicación múltiple a mis problemas: "desajuste en unas vértebras de la parte baja de la columna vertebral; salto de cadera de nacimiento provocado por un desafortunado forceps y un cartílago de rodilla de mala calidad". Enseguida me aconsejó volver a correr con cuidado y practicar mucha natación. Eso hice y gracias a ello las sensaciones fueron mejorando poco a poco. He vuelto a entrenar con Juan, con cabeza, sin forzar la máquina dejando cuatro o cinco días de descanso entre entreno y entreno. Al principio me pareció extraño volver a correr después de tantos meses pero poco a poco, entreno a entreno voy recuperando sensaciones. Cierto es que noto "un poso" en forma de molestias según el ritmo de zancada en la zona lumbar y de engache con las caderas y también en las rodillas que antes no tenía, pero he de asumir que mi lesión ha sido complicada y si bien puedo correr con normalidad posiblemente no vuelva a estar "inmaculado" en lo que a molestias del runner se refiere. Será cuestión de mentalizarse que a según que ritmos, la edad y los achaques me pasarán factura!!
Con prudencia nos decidimos a mediados de mayo a participar en la cursa d'El Corte Inglés en la cual vi que aun me quedaba mucho por mejorar. Recuerdo que salí con bastante miedo, sin querer forzar la máquina, siguiendo el ritmo que Juan marcaba. Pasado el estadi y ya en la bajada no pude seguirlo y vi como poco a poco lo perdía de vista. La falta de entreno específico y el haberme desgastado más de la cuenta en la subida seguramente tuvieron la culpa. El resto de la cursa y ya en solitario me dediqué a intentar disfrutar al máximo esta carrera popular por excelencia y completar el recorrido con un tiempo más que aceptable considerando el desierto del cual venía. He de decir que tuve suerte de la natación que ya por esas fechas empezé a practicar, sin duda, de no haber sido por ella aun hubiera perdido más tiempo en la meta. Ojo al dato Juan!! Aprovecho esta crónica para darte las gracias por estar siempre apoyándome y ser esa motivación extra tan necesaria para seguir con esto del running.
Buenas Juanjo!
ResponderEliminarNo hay nada que agradecer, los dos nos hemos apoyado en los buenos y en los malos momentos, y así seguiremos!! Hasta la meta!!
Un abrazo!